35 años reconociendo derechos: con amor y compromiso por la niñez

Fundación Integra conmemora 35 años de trabajo incansable por garantizar el derecho a la educación parvularia pública, gratuita y de calidad, en el marco del aniversario de la ratificación de la Convención sobre los Derechos del Niño por parte del Estado de Chile.
Agosto es un mes de profundo significado para quienes creen en el poder transformador de la educación y en el respeto de los derechos de la niñez. Hace 35 años, Chile ratificó la Convención sobre los Derechos del Niño, un hito histórico que reconoció a niñas y niños como sujetos de derechos y ciudadanos activos de nuestra sociedad. Ese mismo año, nacía Fundación Integra, institución educativa que ha hecho suyo este mandato con un propósito compartido y un compromiso inquebrantable: trabajar con amor por la niñez.
En 1990, con el retorno a la democracia, Fundación Integra asumió la misión de garantizar el acceso a una educación parvularia pública, gratuita y de calidad, priorizando a niñas y niños que viven en contextos de vulnerabilidad. Hoy, más de 82 mil asisten diariamente a una red de más de 1.200 salas cuna, jardines infantiles y modalidades no convencionales en todo Chile, donde son acogidos por equipos educativos amorosos, comprometidos y conscientes de su rol como garantes de derechos.
En estos espacios educativos, las niñas y niños aprenden jugando, desarrollan habilidades esenciales para la vida y ejercen plenamente sus derechos, en entornos inclusivos, seguros, protectores y sostenibles. Sin embargo, el desafío continúa: todavía hay niñas y niños que no acceden a la educación parvularia, recordándonos la necesidad de seguir trabajando por una educación transformadora, más humana y sostenible, que respete las trayectorias educativas desde la sala cuna y que genere oportunidades de aprendizaje pertinentes y significativas.
Este compromiso se refleja en la Carta de Navegación 2024-2026 de la institución, que reafirma la importancia de promover una convivencia bientratante, fortalecer el vínculo con las familias y reconocer a los equipos educativos como agentes de cambio social.
Fundación Integra subraya que los espacios educativos deben ser seguros y libres de violencia, donde cada niña y niño se sienta escuchado, cuidado y valorado. “Educar es un acto de amor y de valentía”, recordando las palabras de Paulo Freire, que invitan a acoger, cuidar y transformar las estructuras que perpetúan desigualdades, discriminación o exclusión.
A 35 años de historia, la Fundación renueva su convicción: todas las niñas y todos los niños tienen derecho a desarrollarse con dignidad, plenitud y libres de violencia. Educar y cuidar es también construir un Chile más justo, inclusivo y democrático.









