Columna: Volver a clases – una nueva oportunidad para seguir avanzando

Agosto marca el comienzo de una nueva etapa para miles de estudiantes de educación superior que, tras el receso de invierno, vuelven a las salas de clases, laboratorios y talleres para enfrentar el segundo semestre del año. Más que un simple regreso a la rutina, este momento representa una nueva oportunidad para acercarse a esos sueños que los impulsaron a iniciar este camino.
Cada estudiante tiene una historia distinta. Hay quienes trabajan durante el día y estudian por las noches; otros son madres o padres, muchos son la primera generación de sus familias en acceder a la educación superior y varios recorren largos kilómetros para asistir a clases. Detrás de cada uno existe un esfuerzo silencioso, lleno de sacrificios, esperanza y la convicción de que la educación puede abrir puertas y transformar vidas.
Volver a clases también es recordar por qué comenzaron este desafío. Cada asignatura aprobada, cada competencia desarrollada y cada obstáculo superado los acerca un poco más a la meta de convertirse en los técnicos y profesionales que soñaron ser. Ese sueño no solo les pertenece a ellos; muchas veces también es el sueño de una familia que los acompaña, los apoya y celebra cada uno de sus logros.
Sin embargo, alcanzar una meta no depende únicamente del rendimiento académico. También requiere cuidar de uno mismo. Dormir lo suficiente, alimentarse adecuadamente, organizar el tiempo, o cultivar hábitos saludables son acciones que muchas veces parecen pequeñas, pero que tienen un impacto directo en el aprendizaje, la motivación y el bienestar.
Cuidarse también es una forma de avanzar, pedir ayuda cuando las cosas no resultan como se esperaba nunca debe interpretarse como una señal de debilidad, al contrario, reconocer que necesitamos apoyo demuestra fortaleza y compromiso con nuestros propios objetivos.
La vida estudiantil también se construye fuera de la sala de clases. Participar en actividades deportivas, culturales, recreativas, de voluntariado o en organizaciones estudiantiles permite desarrollar nuevas habilidades, crear amistades, fortalecer la confianza y generar un sentido de pertenencia que enriquece profundamente la experiencia de estudiar. Son vivencias que complementan la formación académica y dejan aprendizajes y redes de contacto para toda la vida.
Nuestra provincia necesita jóvenes preparados, comprometidos y con vocación para enfrentar los desafíos del futuro. Cada estudiante que persevera en su formación no solo está construyendo un mejor futuro para sí mismo y su familia, sino que también aporta al desarrollo de Curicó y de toda la Región del Maule con su talento, conocimiento y capacidad de transformar positivamente su entorno.
Al comenzar este segundo semestre, la invitación es a renovar la motivación, confiar en las propias capacidades y recordar que ningún sueño se alcanza de un día para otro. Se construye con esfuerzo, constancia y también con la capacidad de pedir ayuda, cuidar de uno mismo y aprovechar cada oportunidad que la vida estudiantil ofrece.
Carla Salas, Directora de Asuntos Estudiantiles INACAP Sede Curicó.









