SLEP en crisis: ¿reforma fallida o implementación defectuosa?
Fiesta lujosa en casino marca el fracaso del SLEP Atacama, que arrastra bajos resultados PAES, pérdida de matrícula y siete directores en cinco años, mientras alcaldes piden pausar la desmunicipalización.

El SLEP Atacama protagonizó el escándalo más reciente de la reforma educativa al celebrar su quinto aniversario con limusinas Hummer, alfombra roja y barra libre en el Casino de Copiapó, mientras sus colegios acumulan los peores resultados PAES por cuarto año consecutivo, han perdido 4.800 matrículas desde 2022 y cambiaron siete directores en cinco años. El Colegio de Profesores calificó la fiesta de «desubicada» ante plagas de ratones, baños clausurados y jardines sin certificación oficial.
La Ley 21.040 de Bachelet prometía rescatar la educación pública —caída del 78% al 36% de matrícula entre 1980-2017— reemplazando 346 municipalidades por 70 SLEP especializados. Hoy operan 36 atendiendo 640.000 estudiantes, pero enfrentan críticas por diseño institucional deficiente, burocracia administrativa, infraestructura heredada deteriorada, rigidez financiera, rotación directiva y desconexión comunitaria, según seis fallas identificadas por el CEP y 24 auditorías de Contraloría.
Alcaldes como Gustavo Alessandri exigen congelar traspasos por inequidad en subvenciones (SLEP reciben 4 veces más) y centralización provincial que ignora realidades locales. El gobierno de Boric defiende mejoras en SIMCE y asistencia, atribuyendo problemas a implementación en «territorios deprimidos». José Antonio Kast anticipa análisis profundo antes de continuar la reforma.









