Mitos y verdades sobre las cámaras hiperbáricas

La oxigenoterapia hiperbárica puede ser útil en casos específicos como intoxicación por monóxido de carbono, lesiones por radiación o gangrena gaseosa. Sin embargo, no existen evidencias científicas que respalden su uso en TDAH, autismo, envejecimiento o depresión.
La reciente muerte de un niño de cinco años en Estados Unidos, tras una explosión ocurrida durante una sesión de oxigenoterapia hiperbárica, volvió a poner en el debate público los usos, beneficios y mitos en torno a estas cámaras médicas. La familia del menor demandó al centro de salud, pues el tratamiento había sido indicado para abordar un trastorno de déficit de atención con hiperactividad (TDAH), pese a que no existe evidencia científica que respalde su eficacia para esa condición.
De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, la terapia con oxígeno hiperbárico busca aumentar la cantidad de oxígeno en la sangre, lo que facilita el transporte hacia órganos y tejidos. Entre sus beneficios comprobados se encuentran la reducción de edemas, la mejora en la cicatrización de injertos de piel, el control de infecciones y la regeneración de tejidos dañados.
Los usos aprobados incluyen casos de:
- Intoxicación por monóxido de carbono.
- Enfermedad por descompresión (lesiones de buceo).
- Embolia aérea o gaseosa.
- Gangrena gaseosa.
- Infecciones necrosantes de tejidos blandos.
- Lesiones por radiación tras tratamientos oncológicos.
- Quemaduras y problemas con injertos de piel.
No obstante, según la Clínica Cleveland, abundan afirmaciones no respaldadas sobre supuestos beneficios en un amplio espectro de enfermedades. Entre los usos descartados o sin evidencia científica se encuentran: antienvejecimiento, autismo, parálisis cerebral, COVID-19, depresión, migrañas, lesiones deportivas, VIH/SIDA, pérdida de cabello y accidentes cerebrovasculares.
En el caso del TDAH, algunos centros alternativos aseguran beneficios, pero hasta ahora los estudios son insuficientes y no concluyentes.
Los especialistas enfatizan que la oxigenoterapia hiperbárica solo debe aplicarse en afecciones reconocidas y bajo supervisión médica en centros acreditados. De lo contrario, su uso puede ser riesgoso y generar falsas expectativas en pacientes y familias.
