Cámara aprueba proyecto que declara al vino y al pisco como bebidas nacionales de Chile

La iniciativa avanzó al Senado y busca reconocer ambas bebidas como parte del patrimonio y la cultura del país, con el Ministerio de Agricultura a cargo de su promoción.
Con 126 votos a favor y 3 abstenciones, la Cámara de Diputadas y Diputados aprobó el proyecto que declara al vino y al pisco chilenos como bebidas nacionales. La propuesta, impulsada por el diputado Henry Jürgensen, establece que el Ministerio de Agricultura será el encargado de liderar acciones de fomento, difusión y posicionamiento de estos productos como parte del patrimonio cultural de Chile, enviándose la iniciativa a segundo trámite al Senado.
El proyecto destaca el carácter emblemático del vino dentro de las tradiciones nacionales y su importancia social, económica y cultural. Señala que la vitivinicultura ocupa la segunda mayor superficie cultivada del país, con más de 124 mil hectáreas distribuidas principalmente fuera de la Región Metropolitana, y que esta actividad genera cerca del 10% del empleo agrícola, involucrando a aproximadamente 70 mil personas, de las cuales un 30% corresponde a mujeres. Asimismo, se resalta que la mayoría de las empresas elaboradoras de vino son pequeñas y medianas, con fuerte presencia regional.
La iniciativa también pone en valor el desarrollo del enoturismo como una vía para apreciar la vida rural, su paisaje y su cultura. En Chile existen alrededor de 220 viñas abiertas al turismo, que en conjunto reciben más de un millón de visitantes al año, consolidándose como un motor económico y una herramienta de posicionamiento para distintas zonas del país. Este crecimiento ha permitido fortalecer la identidad territorial y diversificar las actividades vinculadas al vino.
Además, se subraya el rol del vino chileno como referente internacional, dado su posicionamiento como uno de los principales productos con los que se identifica a Chile en el extranjero. El sector ocupa el cuarto lugar mundial en exportaciones después de Italia, Francia y España, y el primero entre los países del llamado nuevo mundo, con envíos a más de 140 destinos que representan el 13% de las exportaciones agrícolas. El proyecto plantea que, pese a esta relevancia, el vino aún no cuenta con un reconocimiento formal como bebida nacional, lo que sí ocurre en países vecinos donde su aporte es menor en comparación con el caso chileno.









