Explotación sexual infantil en O’Higgins: alertan sobre captación digital y alta vulnerabilidad de niñas y adolescentes
Programa especializado advierte que la violencia se desarrolla de forma silenciosa, con fuerte presencia de redes sociales, factores de riesgo sociales y necesidad de denuncia oportuna para su detección.

La explotación sexual infantil en la Región de O’Higgins se ha instalado como una problemática silenciosa y de difícil detección, donde la captación no siempre ocurre en espacios físicos, sino también a través de mensajes, redes sociales y contactos digitales que aparentan ser inofensivos. Este fenómeno afecta principalmente a niños, niñas y adolescentes con trayectorias marcadas por abandono, vulneración de derechos, falta de supervisión y diversas experiencias de violencia previas, lo que incrementa su exposición a situaciones de riesgo.
Desde noviembre de 2025 funciona en la región el programa PEE ESI O’Higgins, dependiente del Servicio de Protección Especializada a la Niñez y Adolescencia, orientado a detectar, interrumpir y reparar casos de explotación sexual infantil. Desde el equipo técnico se describe un patrón común en las víctimas, caracterizado por la presencia de múltiples factores de riesgo como pobreza, consumo de alcohol y drogas, deserción escolar y escaso acompañamiento familiar. Además, se advierte que cerca del 90% de los casos detectados corresponde a niñas y adolescentes mujeres, con mayor concentración en Rancagua, aunque también con presencia relevante en comunas como Santa Cruz, Rengo y San Fernando.
El programa ha identificado además un aumento de la captación a través de entornos digitales, donde adultos contactan a menores mediante aplicaciones y redes sociales para solicitar material íntimo o establecer conversaciones de carácter sexual. Posteriormente, este contenido es utilizado para ejercer amenazas y extorsión, generando un círculo de control basado en el miedo a la exposición frente a sus familias o entornos cercanos, lo que dificulta la denuncia y perpetúa la vulneración.
Frente a este escenario, las autoridades enfatizan la importancia del rol preventivo de las familias, escuelas y comunidades en la detección temprana de señales de alerta, así como la relevancia de denunciar incluso ante sospechas. Los casos pueden ser informados a Carabineros, la PDI, el Ministerio Público y las Oficinas Locales de la Niñez, activando procesos de acompañamiento psicológico, social y jurídico que pueden extenderse por años, en una intervención sostenida orientada a la protección integral de las víctimas.









