¿Por qué los gatos maúllan más a los hombres?

Un estudio turco reveló que los gatos vocalizan más al saludar a cuidadores hombres que a mujeres. La explicación estaría en diferencias culturales y en cómo cada género responde a las señales sonoras de sus mascotas.
Un estudio publicado recientemente en la revista Ethology abrió un nuevo capítulo en la comprensión del vínculo entre humanos y gatos. La investigación, desarrollada por equipos de la Universidad Bilkent y la Universidad de Ankara, en Turquía, reveló que los gatos tienden a maullar y emitir más vocalizaciones cuando saludan a cuidadores hombres que a cuidadadoras mujeres. El hallazgo, lejos de ser una curiosidad anecdótica, sugiere que los felinos adaptan su comportamiento a las características culturales y comunicativas de su entorno humano.
El estudio se realizó en hogares reales, analizando cómo los gatos recibían a sus dueños durante los primeros 100 segundos después de que regresaran a casa. Los investigadores contabilizaron maullidos, trinos, chirridos, gruñidos y ronroneos, para luego compararlos según el sexo del cuidador. La diferencia fue amplia: en promedio, los gatos emitieron 4,3 vocalizaciones cuando saludaban a hombres, mientras que con mujeres la cifra se redujo a 1,8.
La edad del gato, su raza o la presencia de otras mascotas no influyó en el resultado. Para los autores, esto demuestra que los saludos felinos son “multimodales” y pueden variar según el contexto emocional y los estímulos externos, en este caso, el comportamiento del propio cuidador.
¿Por qué ocurre esta diferencia? El estudio propone una explicación sencilla: los hombres suelen reaccionar menos a las señales auditivas, por lo que los gatos tienden a vocalizar más para captar su atención. Las mujeres, en cambio, responden con mayor facilidad a los sonidos y tienden a interactuar verbalmente con sus mascotas.
“Las cuidadoras suelen ser más hábiles para interpretar las vocalizaciones felinas”, sostiene el documento. Por ello, los gatos no necesitan insistir tanto para lograr una reacción.
El equipo plantea que los cuidadores hombres podrían requerir señales más explícitas, lo que llevaría a los gatos a reforzar el uso de vocalizaciones más frecuentes y dirigidas.
Como todo estudio piloto, este trabajo presenta limitaciones. Una de ellas es el tamaño de la muestra, que impide extrapolar conclusiones definitivas. Además, la mayoría de las grabaciones se realizaron cuando los dueños regresaban del trabajo, después de largas horas fuera de casa, lo que podría influir en la intensidad del saludo felino.
Pese a ello, los investigadores creen que este es un punto de partida valioso. Esperan que futuras investigaciones incluyan muestras más grandes, observaciones directas y nuevas variables que permitan profundizar en la vida social del gato doméstico y en la forma en que adapta su comunicación a los humanos.
El estudio aporta una pieza más al rompecabezas siempre fascinante del comportamiento felino, recordando que los gatos, lejos de ser distantes, calibran cuidadosamente cómo comunicarse con quienes los rodean.









