Antonio Walker: “El campo ha evolucionado. Hay muchos agricultores de izquierda y de derecha”.

Antonio Walker, presidente de la Sociedad Nacional de la Agricultura (SNA), analiza el escenario político desde la mirada del mundo rural, destacando su evolución ideológica y el rol crucial que tendrá en la próxima elección presidencial. Walker plantea que el campo ya no es un sector homogéneo y que, aunque su domicilio político está en Chile Vamos, mantiene una postura cuidadosa para no imponer su visión en el gremio. Además, expone los principales desafíos y propuestas que ha planteado al mundo político para fortalecer la agroindustria y el desarrollo rural en Chile.
Independiente, admirador del expresidente Sebastián Piñera y con un domicilio político claro en Chile Vamos, Antonio Walker, presidente de la Sociedad Nacional de la Agricultura (SNA), se toma un tiempo para reflexionar sobre la carrera presidencial desde la mirada del sector agrícola que representa. Para Walker, el mundo rural es clave y tendrá un rol decisivo en la elección presidencial, lo que lo ha llevado a reunirse con los principales candidatos para compartir más de 70 propuestas concretas que apuntan a cinco ejes fundamentales.
En conversación con BioBioChile, Walker explica que el campo chileno ya no es un bloque monolítico, sino que se compone de agricultores con diversas ideas políticas, desde la centroizquierda hasta la centroderecha y el republicanismo. “El campo ha evolucionado”, sostiene, y desmiente prejuicios basados en desconocimiento sobre la tendencia política del agro.
Walker destaca la ronda de reuniones que sostuvo con Jeannette Jara (PC), Evelyn Matthei (UDI) y José Antonio Kast (REP), en la que les presentó un documento elaborado por 50 gremios del sector con 75 propuestas agrupadas en cinco ejes: apertura a nuevos mercados, seguridad rural, infraestructura hídrica, financiamiento y sustentabilidad. “Queremos ser una potencia eco-alimentaria, donde el cómo producir sea más importante que cuánto producir”, explica.
El exministro de Agricultura señala que la agricultura en Chile es una gran generadora de empleo, exporta alrededor de 30 mil millones de dólares y que el mundo demandará un 50% más de alimentos para 2030. “Chile tiene una oportunidad única que no podemos dejar pasar. Si no la aprovechamos nosotros, la aprovecharán otros países”, advierte.
Respecto a la política y el sector, Walker insiste en que, aunque tiene un domicilio político claro y una preferencia personal, su rol como líder gremial requiere cautela para no imponer su visión al sector. Sin embargo, no duda en señalar que cree firmemente en los principios de la centroderecha para reactivar el crecimiento, invertir en infraestructura y respetar la propiedad privada, pilares fundamentales para la confianza y el desarrollo.
Sobre la relación del agro con las distintas fuerzas políticas, Walker señala que hay una distancia mayor con las ideas del Partido Comunista, especialmente frente a discursos que etiquetan a los agricultores de “depredadores”, lo cual aleja al sector. “Estamos en una actividad noble, productora de alimentos, y debemos derribar prejuicios para avanzar”, afirma.
En cuanto a la migración laboral, Walker reconoce la importancia de la mano de obra extranjera, pero también la necesidad de regularla con políticas modernas y visas temporales, dado que la fuerza laboral nacional no cubre toda la demanda. Señala que la normativa actual, con un límite del 15% de trabajadores extranjeros por empleador, está desfasada, aunque cambiarla puede ser políticamente impopular.
Finalmente, destaca que los principales desafíos para la próxima administración son la seguridad, especialmente en zonas rurales, y el crecimiento económico. “Necesitamos un Estado ágil y moderno que ponga reglas claras para atraer inversión, generar empleo y mejorar la calidad de vida de las comunidades rurales”, concluye.









