EE.UU. sanciona a sobrinos de Maduro por presunto rol en narcotráfico

Washington reimpone sanciones financieras a tres familiares directos de Cilia Flores, acusándolos de haber retomado actividades de narcotráfico tras ser indultados en 2022. La medida forma parte de la renovada ofensiva del gobierno de Donald Trump contra el régimen de Nicolás Maduro.
Estados Unidos anunció nuevas sanciones contra tres sobrinos del presidente venezolano Nicolás Maduro, a quienes acusa de mantener vínculos activos con el narcotráfico internacional. Se trata de Efraín Antonio Campo Flores, Francisco Flores de Freitas y Carlos Erik Malpica Flores, todos familiares directos de Cilia Flores, esposa del líder chavista.
La decisión fue comunicada por el Departamento del Tesoro, que incorporó a los tres venezolanos a su lista de sancionados. Para Washington, los sobrinos retomaron sus actividades ilícitas durante 2025, pese a que dos de ellos habían sido indultados por la administración de Joe Biden en 2022 como parte de un intercambio diplomático con Caracas.
Campo Flores y Flores de Freitas, conocidos popularmente como los “narcosobrinos”, fueron detenidos en Haití en 2015 y condenados en Estados Unidos al año siguiente por delitos de narcotráfico. Su indulto en 2022 generó debate en su momento, pero regresaron a Venezuela tras el acuerdo. Según la administración Trump, volvieron a involucrarse en operaciones criminales vinculadas al envío de drogas hacia territorio estadounidense.
El tercer sancionado, Carlos Erik Malpica Flores, ex vicepresidente de la petrolera estatal PDVSA, había sido sancionado originalmente en 2017. Sin embargo, en 2022 el gobierno de Biden levantó temporalmente las medidas para facilitar negociaciones con Maduro en torno a eventuales elecciones democráticas, un proceso que nunca llegó a consolidarse.
En esta nueva resolución, el Tesoro también apuntó al empresario panameño Ramón Carretero Napolitano, acusado de beneficiarse de contratos con el régimen de Maduro. Junto a él, seis compañías navieras y seis buques quedaron bloqueados por Estados Unidos como parte de la ofensiva.
El secretario del Tesoro, Scott Bessent, argumentó que estas sanciones buscan revertir lo que calificó como “el fallido intento de la Administración Biden de llegar a un acuerdo con Maduro que permitió su control dictatorial”. Agregó que la medida reafirma el compromiso del gobierno de Donald Trump por “desmantelar las redes criminales que sostienen al régimen venezolano”.
En paralelo, el Departamento de Estado catalogó a los sancionados como colaboradores del “régimen corrupto e ilegítimo” de Maduro, y aseguró que Washington continuará ejerciendo presión para dificultar las actividades financieras del chavismo.
Estas acciones se suman a la incautación, el miércoles pasado, de un petrolero frente a las costas venezolanas y a la destrucción de varias embarcaciones en el Caribe, operaciones que según Estados Unidos estaban vinculadas con el narcotráfico y contaban con el respaldo del Gobierno venezolano. El endurecimiento de la postura estadounidense refleja el renovado pulso entre Washington y Caracas, en un escenario donde las sanciones vuelven a ocupar un rol central.
















