Dejar de fumar después de los 40 reduce el riesgo de demencia, según estudio

Una investigación publicada en The Lancet Healthy Longevity revela que abandonar el tabaco, incluso a edades avanzadas, desacelera el deterioro cognitivo y disminuye el riesgo de demencia, reforzando la idea de que nunca es tarde para dejar de fumar.
Un estudio del University College de Londres (UCL) publicado en The Lancet Healthy Longevity concluyó que dejar de fumar, incluso después de los 40 años, puede ser clave para mantener una buena salud cerebral y reducir el riesgo de demencia.
El análisis incluyó datos de casi 9.500 personas de 12 países, entre ellos España, Alemania, Italia, Estados Unidos y Reino Unido. Los investigadores observaron que quienes abandonaron el tabaco a partir de los 40 años mostraron una disminución significativamente más lenta del deterioro cognitivo —especialmente en memoria y fluidez verbal— en comparación con quienes continuaron fumando.
Durante los seis años posteriores a dejar el cigarrillo, los exfumadores presentaron una pérdida de fluidez verbal un 50% más lenta y una disminución de la memoria un 20% menor que los fumadores activos. En términos más simples, esto equivale a entre tres y cuatro meses menos de deterioro de la memoria por cada año de envejecimiento, y hasta seis meses menos en la pérdida de fluidez verbal.
El tabaquismo ha sido asociado históricamente con el deterioro cerebral, en parte porque daña la salud cardiovascular, afectando el flujo de oxígeno al cerebro. Además, provoca inflamación crónica y estrés oxidativo, factores que contribuyen a la destrucción neuronal.
Aunque se trata de un estudio observacional, los autores destacan que los resultados son consistentes con investigaciones previas, que ya habían mostrado mejoras cognitivas en personas mayores que dejaron de fumar.
“Sabíamos que dejar de fumar mejora la salud física y el bienestar, pero ahora vemos que también puede proteger la salud cognitiva a largo plazo, incluso en etapas avanzadas de la vida”, explicó Mikaela Bloomberg, investigadora del Instituto de Epidemiología y Atención Sanitaria del UCL.
Por su parte, el epidemiólogo Andrew Steptoe señaló que “un deterioro cognitivo más lento está directamente relacionado con un menor riesgo de demencia”, destacando que estos hallazgos refuerzan la importancia de las políticas de control del tabaco.
Los investigadores advierten que, pese a la evidencia, las personas mayores de mediana edad son menos propensas a intentar dejar de fumar, justamente cuando más podrían beneficiarse. Este estudio ofrece, por tanto, una poderosa razón científica y de salud pública para abandonar el tabaco a cualquier edad.









