Residuos orgánicos en el Maule: crean tecnología que convierte desechos en productos sustentables.

La Universidad Católica del Maule lanzó NATPOL, su primera Empresa de Base Científico-Tecnológica, que transforma residuos agrícolas en bioplásticos y otros materiales biodegradables, impulsando la economía circular y la innovación ambiental en la región.
Frente a la alta disponibilidad de residuos orgánicos en la región del Maule, la Universidad Católica del Maule (UCM) creó su primera Empresa de Base Científico-Tecnológica (EBCT). En este lugar, los expertos trabajan en el desarrollo de soluciones enfocadas en el medio ambiente y la economía circular.
El centro, denominado NATPOL, se ubica estratégicamente en la macrozona y ofrece servicios para la transformación de desechos agrícolas en bioplásticos y la caracterización de materiales complejos. Según Rodrigo Andler, investigador de la Facultad de Ciencias Agrarias y Forestales de la UCM, “el foco es resolver o dar alguna respuesta respecto a la contaminación de plásticos tradicionales y otros contaminantes de tipo polimérico”.
“Nuestra tecnología busca justamente el desarrollo de nuevos materiales biobasados y biodegradables que vayan en reemplazo de estos residuos”, agregó.
La empresa es dirigida por los investigadores Rodrigo Andler, Rodrigo Morales y Cristián Valdés, y ya cuenta con productos registrados ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial (INAPI), como el Hidrolizado para el cultivo de microorganismos que comprende ácido levulínico y azúcares reductores.
Andler explicó que “partimos con dos tecnologías que poseen una base similar: valorización de residuos orgánicos a través de procesos biotecnológicos y físico-químicos”. Además, trabajan en proyectos como materiales biobasados para la construcción, activos para packaging en exportación de frutas y el tratamiento de neumáticos fuera de uso.
NATPOL también fomenta que investigadores e investigadoras puedan desarrollar modelos de negocio derivados de la innovación, potenciando la transferencia con impacto social, ambiental y económico.
La meta es seguir perfeccionando y adaptando las tecnologías de acuerdo con los avances internacionales, integrando nuevos conocimientos a través de colaboraciones con instituciones extranjeras y con el respaldo de un doctorado en Biotecnología Traslacional que lleva la investigación a la aplicación práctica.









